Willie Colón, leyenda viva de la salsa, abrió las puertas de la música latina en Estados Unidos con un mensaje claro: dignificar la imagen de su comunidad. Corría 1967 cuando, a los 17 años, lanzó *El malo*, un disco que no solo marcó el inicio de su carrera, sino que se convirtió en un grito de resistencia cultural. Junto a Héctor Lavoe, su primer compañero artístico, Colón desafió los estereotipos que reducían a los latinos a roles secundarios en la sociedad estadounidense. “Queríamos rescatar el respeto”, recuerda el músico, cuya música trascendió el entretenimiento para convertirse en un símbolo de identidad.
Pero su activismo no se quedó en las letras de sus canciones. Desde los años 70, cuando unió fuerzas con Rubén Blades, Colón ha sido una voz incansable en la lucha por los derechos de los latinos. “Hoy vemos avances, como la posibilidad de tener un presidente afroamericano o una mujer en el poder, pero el Partido Republicano siempre encuentra la manera de mantener su hegemonía”, advierte. Para él, cualquier figura del Partido Demócrata representa una mejor opción para su comunidad. “Ellos dependen de nosotros. Tengo esperanza de que las cosas cambien, aunque sé que el camino es largo”.
Su compromiso político lo llevó incluso a postularse para el Congreso, una experiencia que le dejó una lección clara: el arte puede ser una herramienta de movilización. “Los artistas tenemos una forma única de comunicarnos con la gente. Podemos inspirar, proponer y, sobre todo, atraer a las personas hacia procesos de cambio”, afirma. Durante su campaña, conoció a votantes que, por primera vez, ejercían su derecho al sufragio. “Eso me demostró que nuestra influencia va más allá de los escenarios”.
La trayectoria musical de Colón es un testimonio de innovación y audacia. Desde finales de los 60, su dupla con Lavoe revolucionó la salsa con álbumes como *Guisando*, *Cosa nuestra* y *La gran fuga*, donde fusionaron ritmos caribeños con letras que retrataban la vida en los barrios neoyorquinos. Más tarde, junto a Blades, exploraron sonidos más complejos en discos como *Maestra vida* y *Canciones del solar de los aburridos*, obras que hoy son consideradas clásicos del género.
Sin embargo, el cine reciente ha revivido el legado de una de sus colaboraciones más emblemáticas. La película *El cantante*, protagonizada por Marc Anthony y Jennifer López, intentó llevar a la pantalla la vida de Héctor Lavoe. Colón, aunque reconoce las buenas intenciones de los actores, no duda en señalar los errores del proyecto. “Estuvieron mal asesorados. No lograron capturar la esencia de lo que fue esa época ni la relación entre Héctor y yo”, comenta con franqueza.
A más de cinco décadas de su debut, Willie Colón sigue siendo un referente. Su música, su activismo y su capacidad para conectar con las nuevas generaciones lo convierten en una figura indispensable. Ya sea desde un escenario, una tribuna política o una entrevista, su voz resuena con la misma fuerza que en sus primeros discos: un llamado a la unidad, al orgullo latino y a la lucha por un futuro más justo.
























































































































































































































































