Marta y Felipe Fort celebraron su vigésimo segundo aniversario con un doble festejo que combinó intimidad familiar y el brillo de una fiesta llena de estrellas. La pareja, conocida por su cercanía con el mundo del espectáculo, eligió dos escenarios distintos para conmemorar su día: una cena privada en un ambiente cálido y exclusivo, seguida de una noche de música, baile y encuentros con amigos del medio artístico.
El primer acto de la celebración tuvo lugar en un espacio reservado, donde la familia Fort compartió momentos entrañables. Eduardo Fort, padre de los mellizos, y Rocío Marengo, su pareja, acompañaron el encuentro junto al pequeño Isidro, quien se robó las miradas con su energía y carisma. La velada transcurrió entre risas, anécdotas y el afecto que caracteriza a este círculo cercano, donde no faltaron detalles emotivos que reflejaron la unión entre los hermanos.
Al día siguiente, la fiesta tomó un giro más vibrante con una reunión en Tequila, uno de los lugares de moda en la ciudad. El local, decorado con toques modernos y detalles llamativos —como dos enormes osos de peluche, uno rosa y otro panda—, se convirtió en el escenario perfecto para una noche inolvidable. Marta llegó acompañada de su estilista Christian Rey y un grupo de amigas, mientras que Felipe hizo su entrada rodeado de sus amigos más cercanos, todos listos para sumarse a la celebración.
El evento reunió a un elenco de figuras destacadas del entretenimiento. Brenda Asnicar, Cristian Sancho junto a Celeste Muriega, Bautista Mascia con Denisse González, Martín Cirio, Martín Salwe, Khea, Tuli Acosta, Rulo Schijman, Ulises Apóstolo y Grego Rossello fueron algunos de los invitados que llenaron el lugar de glamour y buena energía. Las redes sociales no tardaron en hacerse eco de la fiesta, con imágenes que mostraban a los asistentes disfrutando de la música, los cócteles y la compañía de los anfitriones.
Más allá del lujo y la diversión, lo que realmente destacó en estos dos días de celebración fue el vínculo entre Marta y Felipe. Los gestos de complicidad, las publicaciones dedicadas el uno al otro y la forma en que compartieron su alegría con sus seres queridos dejaron en claro que, para ellos, este aniversario fue mucho más que una fiesta: fue una oportunidad para reafirmar su conexión y rodearse de quienes más importan.
La noche en Tequila cerró con broche de oro, dejando en el aire esa sensación de que, cuando se trata de celebrar la vida, los Fort saben hacerlo con estilo, pero también con corazón. Entre luces, risas y abrazos, los mellizos demostraron una vez más que, más allá de los reflectores, lo que realmente cuenta es el amor por la familia y los amigos.
























































































































































































































































